Las JMJ: el preludio

Las JMJ se han convertido, queriendo o sin querer, en un caldo de cultivo de intolerancia masiva, provocadas en su mayor parte por una sucesión de declaraciones y hechos discordantes entre sí que provienen de ciertos miembros de la clase política de derechas de este país. Pero, mejor, vayamos por partes.

España está sumida en una profunda crisis que, aun con raíces de EEUU, se ha engrandecido gracias a la explosión de la burbuja inmobiliaria, fruto de una gran promesa del gobierno de José María Aznar (ya sabemos a quién agradecérselo) para la creación masiva de empleo, a base de una rápida generación de puestos de trabajo en el sector de la construcción. Dicha creación y posterior mantenimiento de empleo estaban ligadas a una amplia concesión de crédito por parte de las entidades bancarias.

La crisis estadounidense, como todos ya deberíamos de conocer, ha sido provocada en primera instancia por la quiebra de Lehman Brothers en EEUU debido a la masiva proliferación de las subprime mortgages, más conocidas aquí como las hipotecas subprime. Mr. Bush (o Señor Arbusto, como se le quiera llamar) quería hacer que los inmigrantes americanos, todos con bajos ingresos, pudiesen hacer realidad su American Dream adquiriendo viviendas, lo que también crearía nuevos puestos de trabajo. El interés de dichas hipotecas era variable (creciente con el paso de los años) pero renegociable a la baja elevando el plazo de la hipoteca a la vez que subía el valor de la vivienda adquirida,  para que el banco, en caso de impago, no perdiese dinero revendiendo la vivienda una vez embargada a su propietario.

Todo había ido bien hasta que el precio de las viviendas empezó a caer. Los propietarios no pudieron pagar la hipoteca debido a los altos intereses y los bancos tampoco podían recuperar el dinero prestado por reventa de las casas embargadas, provocando la crisis financiera actual. Como las entidades financieras europeas tenían dinero invertido en los junk bonds, o bonos basura – altamente retribuidos, con los que obtenían los bancos americanos el dinero para la sustentación de dichas hipotecas -, se vieron inmersas en un impago que les hizo mermar su liquidez y provocarles serias dificultades para evitar su quiebra por efecto dominó.




Dicha falta de liquidez también está provocando que las entidades financieras no proporcionen préstamos, sean del tipo que sean, a los particulares ni a las empresas, frenando su crecimiento o, en el peor de los casos, obligándolas a cerrar (parcial o completamente) o, si no, poniéndolas al borde de la quiebra. Los particulares, al no obtener crédito, no tienen suficiente liquidez como para adquirir pisos; por lo cual, las constructoras no venden, cierran y mandan al paro a sus empleados. Más paro, menos consumo, por lo que implica asimismo que numerosas empresas, en cascada, empiecen a firmar EREs o despedir directamente a más gente. Estamos rodeados de noticias abundantes referidas a ese tema y con ejemplos abundantes.

Por si fuese poco, el Estado ha tenido que recapitalizar las entidades bancarias de su propio bolsillo (o del bolsillo de los contribuyentes, dependiendo del punto de vista desde el que se quiera ver), provocando un repentino aumento del déficit estatal y obligándolo a aplicar medidas de ajuste de gasto. Asimismo, aprovechando este escenario económico, se ha descubierto que las Comunidades Autónomas tenían un nivel de deuda que, en muchos casos, era mismo superior a la de las arcas estatales o Tesoro Público, obligándolas a tomar medidas incluso más severas que las del mismo Estado.

Esperanza Aguirre (PP), presidenta de la Comunidad de Madrid, una de las comunidades autónomas más endeudadas de España, había prometido a la población que las JMJ no iban a costar “ni un céntimo a los contribuyentes”. La organización de las JMJ afirma lo mismo. Y sus cuentas parecen reflejar que es así (fuente: elEconomista.es):

JMJ - PresupuestoPero, ya de entrada, no es más que un engaño, pues:

  • ¿De dónde vienen esos casi 2,5 millones de euros que ellos mismos dicen ser de “Donativos y otros”? Sabiendo que la Xunta de Galicia ha tenido que aportar 8 millones de euros por las 8 horas que el papa estuvo el pasado noviembre en Santiago de Compostela, no es de extrañar que por ahí entre dinero del contribuyente.
  • En el apartado de “Patrocinios”. Si vemos la lista de patrocinadores, encontraremos entre ellos los siguientes:
    • Turismo de España
    • Comunidad de Madrid, a través del Canal Isabel II
    • El Consorcio de Transportes de Madrid, dependiente de la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid

    Teniendo en cuenta que la condición para ser patrocinador es de haber aportado a la organización, al menos, 2 011 €/mes desde hace 1 año, bien sea en material, en especies o en efectivo, podemos hacernos una idea en cuánto ha salido el coste.

  • Encontramos como colaboradores las administraciones estatales autonómicas y municipales correspondientes, es decir, que todos los españoles, en mayor o menor medida, estamos aportando.
  • Las administraciones competentes han cedido gratuítamente a la Conferencia Episcopal Española el uso de centros educativos y otros espacios públicos para el alojamiento de los asistentes, por cuyo uso la propia Conferencia Episcopal sí cobra. Es decir, está dejando de ganar la Administración y está pagando los costes de agua, luz, limpieza, etc., siempre a costa del bolsillo del contribuyente.
  • Expedición de abonos de transporte reducidos para los asistentes que suponen un descuento del 80% respecto del precio habitual del abono de turistas. La crispación es superlativa, sobre todo al ser días después de una subida del precio del billete sencillo de metro y autobuses de un 50%. La consejera de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Regina Plañiol, declaró al respecto que esta rebaja se hace “ante cualquier evento multitudinario o cultural”, como ya se había hecho “en la final de la Liga de Campeones de 2010”. Sin embargo, la rebaja del precio para dicha final era muchísimo más pequeña que la de las JMJ.
  • Deducciones fiscales a las empresas patrocinadoras del evento de entre el 40% y el 90% del dinero invertido, por lo que la Agencia Tributaria va a dejar de recaudar más de 10 millones de euros.
  • Y, finalmente, el amplio despliegue policial que algún político ha considerado necesario para la visita del Papa, valorado en alrededor de 15 millones de euros, sale del bolsillo del contribuyente.

Saquen ustedes sus propias conclusiones. De todas formas, es bastante fácil darse cuenta que los españoles hemos pagado una parte de los gastos de las JMJ, pese a que algunos políticos intentan hacernos creer, por activa o por pasiva, de lo contrario.

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