JMJ: los antidisturbios

Los anti-disturbios, también denominados “Unidades de Intervención Policial” o UIP, son unidades especiales de la Policía que, según el RD 1668/89 de 29 de diciembre, realizan las siguientes funciones:

  1. Colaboración en la protección de SS. MM. los Reyes de España y altas personalidades nacionales y extranjeras (formando habitualmente el segundo cinturón de protección)
  2. Prevención, mantenimiento y restablecimiento, en su caso, de la seguridad ciudadana (la típica función de “antidisturbios”).
  3. Intervención en grandes concentraciones de masas, reuniones en lugares de tránsito público, manifestaciones y espectáculos públicos (concentraciones, conciertos, encuentros deportivos…)
  4. Actuación y auxilio en caso de graves calamidades o catástrofes públicas.
  5. Actuación en situaciones de alerta policial declarada, bien por la comisión de delitos de carácter terrorista o de delincuencia común y establecimiento de controles y otros dispositivos policiales (controles de vehículos, de personas, despliegues “de seguridad”…)
  6. Protección de lugares e instalaciones en los supuestos en que así se determine (protección de embajadas, lugares donde se produzca alguna cumbre, macro-juicios…)
  7. Intervención en motines y situaciones de análoga peligrosidad (en cárceles, encierros…)

Aunque un extracto de un texto legal no sea la forma más común de arrancar, va a ser el punto de apoyo para el análisis y, en este caso, también para la denuncia de hechos.

Los enfrentamientos entre laicos y asistentes a las JMJ pueden ser considerados de alta tensión, como se ha visto en la entrada anterior, por lo que la labor de los anti-disturbios ha sido necesaria, tal como se puede observar en este vídeo (aunque su brutalidad sea desproporcionada a veces):

O en este, ya más relajado:

No es de extrañar que los policías ya estuviesen bien calientes, teniendo además en cuenta que alguna gente aprovecha ese tipo de manifestaciones para pasarse dos pueblos con sus actos, sobre todo descalificando en mayor o menor medida a los que se consideran católicos en este preciso caso. Pero, aún en ese estado de crispación mental, y habiendo recibido orden de que la gente dejase transitar tranquilamente a los “peregrinos” por las calles de Madrid, no son de recibo actuaciones como estas:

Donde se ve que:

  • La chica no obstaculiza en absoluto el paso de los “peregrinos”, pues la acera estaba prácticamente vacía, así que su actitud no contradecía la norma recibida por la policía.
  • No estaba prohibido en ese momento que transitase el resto de la gente por la calle (pues la creación de zonas pilgrims-only sería ya el colmo).
  • No se había mediado palabra alguna con la chica con anterioridad al aporreo.
  • La chica no comprometía la seguridad ciudadana (terrorismo, motín, etc.)
  • La chica ha sido golpeada sin piedad, llevando además golpes otro hombre, que la apartaba de la policía.
  • Posteriormente, un fotógrafo que presenciaba el hecho ha sido golpeado en la nuca por la policía, dejándolo desfallecido y medio muerto en la acera (pues los policías, qué ingenuos, no querían que dichos hechos saliesen a la luz). Los policías, como cobardes y casi delincuentes peligrosos, se marchan del lugar.

De hecho, ese tipo de grupos policiales ya ha sido tildado por la población como naranjas mecánicas, debido a la imprevisibilidad y la dureza de los golpes que propinan.

Tal descontento han generado que, al día siguiente, han organizado una concentración con sentada incluida, con el fin de hacer ver a la policía su enfado por sus continuas incursiones brutales:Sentada en SolSi este país es democrático como debe de ser, y no reina aquí una democracia de pacotilla, estos tipos de actuaciones deberían de ser sancionados muy duramente. Caso contrario, sería equivalente a permitir acciones policiales descomunales, típicas de un régimen dictatorial.

Saquen sus propias conclusiones, pero lo que sí está claro es que esta serie de actos policiales, unidos a las abundantes incursiones violentas pasadas contra el movimiento 15-M, tanto en Madrid como en Barcelona, ha hecho saltar en Europa frases como ‘Is Spain a real democratic country?’ o ‘Do you really think that Spain is a democracy?‘ . Europa empieza a ver que el comportamiento de la policía no es el propio de un país democrático, hay veces (no se está diciendo que sea una constante) en las que detienen a gente porque sí, tratándolas de delincuentes cuando realmente sólo van a manifestarse; de esa forma, España está dando una pésima imagen al exterior.

Realmente, hay veces que crean más escenas de pánico los anti-disturbios por sí mismos que los manifestantes más radicales que están concentrados. Si no se lo creen, simplemente tecleen en Google, en la sección de vídeos, antidisturbios Madrid. Vale más una imagen que mil palabras.

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