Nuevos impuestos, más subidas

“Ya estaba visto. Si no suben los productos, bajan los sueldos. Y si no bajan los sueldos ni sube el precio de los productos, entonces siempre habrá alguien que lo haga subir”.

Parece que estas últimas frases se están convirtiendo en una máxima, y cada vez con más frecuencia. Al principio, las subidas de los productos de amplio consumo eran anuales (de ahí la expresión “la cuesta de enero”, por las dificultades añadidas para llegar a fin de mes). Pero ahora, con el creciente e infinito afán de llenarse de algunos empresarios y la constante variación de precios, la cuesta de enero parece que se replica en abril, julio y octubre; es decir, una cuesta trimestral en vez de ser anual.

Además, los gobiernos de derechas de ciertas comunidades autónomas (no hace falta nombrar ni a los políticos ni a las comunidades autónomas que gobiernan, pues ya debería de ser un saber popular) aprovechan los periodos vacacionales para aplicar sus medidas “correctoras de déficit” (no vayamos a pensar mal) de tal forma que los ciudadanos no intenten ni rebelarse contra ellas. De esa forma, los políticos dicen conseguir reducir un poco el déficit mientras que son vistos comiendo copiosas mariscadas en ciertos lugares no poco lujosos y bastante concurridos en época estival con sus amiguitos, y ya según rumor popular, a cuenta de las arcas públicas, sea dicho, el dinero del contribuyente.

Por poner un ejemplo bien ilustrativo de lo que estoy diciendo: en cierta comunidad autónoma situada en la esquina noroeste de España, las medidas enumeradas a continuación han sido aprobadas en los meses de verano, cuando la gente se despreocupa más de los hechos que ocurren a su alrededor y, por lo cual, protesta menos. Aquí van:

  • Establecimiento de un nuevo canon encubierto sobre el papel. Se trata de un incremento de un 15%, ya establecido en julio de 2011, que se convertirá en un 30% el 1 de enero de 2012, sobre el valor añadido de todo artículo derivado de la celulosa, salvo el papel de embalar. Los siguientes artículos, de uso cotidiano, estarán gravados: folios de papel de cualquier clase, servilletas de papel, manteles de papel, serpentinas, etc.
  • Establecimiento de un nuevo canon encubierto sobre la tinta. Según el Gobierno Autonómico, se trata de una medida para incentivar las copias electrónicas, aunque los consumidores lo vean como una medida con enorme afán recaudatorio, pues la completa eliminación de papel impreso es imposible. De cualquier forma, el sobreprecio es de un 20%, que se establecerá a partir de septiembre de 2011 inclusive y que se convertirá en un 30% el 1 de enero de 2012. Tanto tintas como tóneres, sean de cualquier clase o para cualquier dispositivo (fotocopiadoras, impresoras, etc.) son objeto de dicho impuesto, lo que encarecerá a su vez las fotocopias e impresiones generadas en cualquier copistería.
  • Establecimiento de un nuevo impuesto sobre las bebidas “azucaradas”. La medida gubernamental, según sus promotores, va destinada a la reducción de la obesidad entre la población (“las bebidas azucaradas no proporcionan ningún alimento ni beneficio a la salud sino que, todo lo contrario, aumentan el aporte calórico innecesariamente”) aunque, como siempre, desde el punto de vista del consumidor se vea de otra forma ya bien conocida por todos. El incremento, efectivo a partir de octubre, será de alrededor de un 30%, que se complementará posiblemente (pero aún no está confirmado) con un 20% adicional proveniente del Estado. Es decir que, en Galicia, en enero de 2012 puede verse incrementado el precio de gaseosas, refrescos de cola, refrescos tipo Fanta, (Bitter) Kas, Sprite, etc. y los derivados de la taurina, entre otros, se podrían ver incrementados hasta en un 50% respecto al precio actual para “fomentar eficazmente la no consumición de dichos productos perjudiciales”. Por el momento, el Aquarius se salva de la quema.
  • Creación de un nuevo subimpuesto sobre los hidrocarburos. El enésimo para incrementar el precio del gasoil, gasolina, etc. Supuestamente, esta vez servirá para “aumentar el uso del transporte público y de nuevos medios de transporte más ecológicos”. El sobrecoste, aplicable en la comunidad autónoma como ya se puede intuír, incrementará en una media de 12 céntimos el coste de cada litro de combustible. Se aplicará próximamente debido a que ahora “el petróleo cotiza bajo”, es decir, aprovechar que baja el petróleo para, aún así, meter más presión en el bolsillo de los contribuyentes
  • Impuesto especial sobre la carne. Para evitar malas interpretaciones, el pescado no va a estar gravado por este impuesto, aunque ya se sobreentendía. La tasa impositiva será mayor sobre el cordero, el cabrito, el cerdo y la ternera (en este orden) que sobre el resto de carnes, con tasas impositivas prácticamente nulas (conejo y pollo). Además, cuanta más magra sea una carne, menos tasa impositiva. Los ganaderos y los consumidores no están de acuerdo con estas medidas, ya que implicarán a corto plazo menor consumo. Sea lo que sea, y dado que el gobierno autonómico no ha sacado a la luz ninguna cifra al respecto, no se puede cuantificar con precisión la subida. Eso sí, habrá que atenerse a una subida a partir de octubre.
  • Aumento del canon saneamiento de Augas de Galicia. No hay más que aclarar. La subida en dicho canon será del 15% (eso es lo que promete la Xunta, pero es mentira, la realidad está escrita aquí) y estará en vigor desde octubre. Así que toca esperar una subida en la factura del agua.
  • Otras medidas con menos repercusión para la cesta de la compra y para nuestros posibles hábitos (pero que también entrarán en vigor antes de final de año como muy tarde):
    • Presión impositiva gradual sobre la sacarosa. Sí, sobre los típicos paquetes de azúcar de 1 Kg.
    • Revisión de los menús de centros educativos (colegios, institutos, universidades y demás centros de enseñanza). No se ofrecerán tartas. Las chucherías desaparecerán y las bebidas azucaradas quedarán restringidas a las universidades, con entrada controlada y precio elevado por los nuevos impuestos, previamente reseñados.
    • Impuesto especial sobre comida basura. A aplicar en hamburgueserías (todos los productos), supermercados (salchichas, golosinas, caramelos, etc.) y demás cadenas de restauración que vendan ese tipo de comida.
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